martes, 19 de mayo de 2009

La Ley ha muerto, larga vida a la Ley

Pues si, a Rey depuesto, Rey puesto como dice el refrán.
Bolivia, Estado Plurinacional y Comunitario que trata de borrar cualquier rastro de lo que alguna vez fue una fallida o quizá abortada República.
Borrar en el sentido que se maneja para fines de los políticos, implica hacer borrón y cuenta nueva, es decir, desconocer todo lo pasado, sobretodo si corresponde a los infames quinientos años de conquista y casi 200 de colonialismo, pero rescatando el papel donde se escribió la historia, vale decir, la tierra y los originarios sobre los que se impuso la historia que hoy debe dejarse en el olvido.

Uno de los elementos más relevantes en este reescribir la historia, se dá en el constitucionalismo republicano, que modificaciones más o modificaciones menos siempre fué eso, republicano, salvando honrosas excepciones como la que se dió con la Reforma constitucional de 1938 en la que se incorporó el Constitucionalismo social que rescató al hombre por primera vez en nuestra mal llamada república.
La República quedó atrás, y con ella debe quedar atrás y morir los andamiajes jurídicos que alguna vez sirvieron de instrumentos de dominación. La Ley ha muerto, larga vida a la Ley.
Bolivia, 25 de enero de 2009, el pueblo soberano escoge sobre un proyecto de Constitución, ley fundamental que a partir de su aprobación y posterior promulgación gobierna desde la cúspide jurídica hasta el más humilde ladrillo normativo el total de la vida en sociedad del boliviano, de ese plurinacional y comunitario ciudadano.
La Ley ha muerto, larga vida a la Ley.
7 de febrero de 2009, el presidente constitucional de Bolivia, después de un parto muy largo y doloroso, hace ver la luz a la hoy vigente Constitución Política. Desde ese momento, nada será igual en estos lares del mundo.
Bolivia necesita nuevas reglas para gobernar y para ser gobernada.
Larga vida a la Ley.

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